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sábado, 3 de julio de 2010

Poemas Pedro Salinas





Pedro Salinas Serrano, nace en Madrid el 27 de noviembre del 1891. Estudió derecho y filosofía y letras, su vida estuvo dedicada a la docencia universitaria, donde se doctoro en letras y donde adquirió un gran amor por la obra de Marcel Proust, tradujo los 3 primeros volúmenes de “À la recherche du temps perdu”. En 1915 se casó con Margarita Bonmatí a la que le escribía cada día una carta de amor, de ahí la obra de su hija Soledad Salinas “ Cartas de amor a Margarita“, un magnifico epislotario de su vida a la distancia con las personas más queridas, una especie de diario de sus vivencias, sentimientos e inquietudes. También tuvo un hijo Jaime Salinas escritor y editor. Pedro Salinas es considerado uno de los poetas más importantes del siglo XX español, perteneciente a la generación del 27 se le calificó como poeta del amor. Entre 1914 y 1917 fue lector de español en la Sorbona y entre 1922y 123 en Cambridge. En 1918 gana la Cátedra de Literatura de la Universidad de Sevilla, donde permaneció ocho años. En 1926, de vuelta en Madrid, colabora con el Centro de Estudios Históricos. En 1932 fundó la revista “Índice Literario”, cuya finalidad era informar a los hispanistas de las novedades literarias españolas. Fue secretario de la Universidad Internacional de Santander, inaugurada en 1933. En 1936 marcha a América como profesor visitante al Wellesley College, en Puerto Rico y en la John Hopkins University de Baltimore. Ya no volverá a España, pero este período será fecundo en conferencias, trabajos y libros. Recorre múltiples universidades americanas; imparte clases en Baltimore y en la Universidad de Puerto Rico entre los años 1943-1946. Murió en Boston en 1951 y está enterrado en San Juan de Puerto Rico.











UNA CARTA A MARGARITA




Wellesley, 11 de diciembre 1936

A Margarita Bonmatí

(...) Leyendo estos días los periódicos, viendo las fotos de las casas hundidas en Madrid por el bombardeo se me rompe algo dentro. Me dices que abandone la idea de volver a España, y eso tan natural, tan lógico, me suena a sorpresa. En mis clases hablo de España, de su tierra de Castilla, de Andalucía, y no puedo darme cuenta de si existe todo eso, aún, o no. Además, Marg, tú no sabes lo que es enseñar el español, así tan lejos de España, en estos momentos. El idioma es al fin y al cabo, la esencia de un país, en mi memoria ¿No crees tú que en el idioma se conservan y guardan, como en una memoria, las esencias de un país? A veces explicando en clase un autor, salta a mi vista una palabra de esas cargadas de enorme significación espiritual española, y me estremezco. Hoy, para mí, el idioma es la mejor memoria de mi país, y como lo estudio y lo explico resulta que sin querer, sin desear acordarme, lo estoy recordando a todas horas. Se me ha ocurrido últimamente (ya te explicaré otro día lo que es) escribir un librito para ganar algún dinero, un objeto práctico: pero luego al pensar en ello, he visto que yo mismo me engañaba, y que el fin del libro era recordar España. Tú quizá no comprendas lo horrible que es para mí hacerme la idea de no oír estas palabras españolas dichas por cualquiera, en la calle, en el campo, ya más. Siempre, después de vivir en el extranjero me ha emocionado al volver a España, el oír mi lengua, el encontrarla otra vez, hablada por el que sea, por el vendedor de periódicos, por el ser más humilde. (Recuerdo, ahora, de pronto, la maravillosa charla de Isabel, la criada de Sevilla). ¿Es posible, Marg, que no vuelva a España nunca? Mira, te diré en confianza, casi en secreto, que ahora que se me presenta ocasión de pasar otro año aquí, siento como una gana íntima de irme a Europa, mejor dicho a España. Sé que es un disparate, sí, pero cuando pienso en ciertas cosas de allí, en ciertos lugares y luces, en los jardines del Alcázar de nuestro octubre del 35, en el Escorial, me dan ganas de rendirme. ¡Y es tan tremenda la perspectiva del lanzamiento de una nueva vida profesional, aquí! Aún no nos damos cuenta de lo que hemos perdido. Cuando se haga la paz (?) veré que no tengo ni carrera, ni puesto, ni dinero, ni nombre, que me falta todo eso que he ganado en 40 años de vida y se ha vuelto humo. Pero que me falta, y eso es lo peor, ese algo impalpable, del aire, de la luz, del modo de hablar, de los paisajes y los cielos, que se llama España. Y nuestra casa... ¡Pero más vale no hablar de eso! Tendré ánimo, no temas Marg por nosotros.


Pedro



POEMAS



FE MÍA

No me fío de la rosa
de papel,
¡tantas veces que la hice
yo con mis manos!
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti, que nunca te hice,
de ti, que nunca te hicieron,
de ti me fio, redondo
seguro azar.



(de LA VOZ A TI DEBIDA)


Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!
Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelvo ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
"Yo te quiero, soy yo.”




El CONTEMPLADO


De mirarte tanto y tanto,
del horizonte a la arena,
despacio,
del caracol al celaje,
brillo a brillo, pasmo a pasmo,
te he dado nombre: los ojos
te lo encontraron, mirándote.
Por las noches,
soñando que te miraba,
al abrigo de los párpados
maduró, sin yo saberlo,
este nombre tan redondo
que hoy me descendió a los labios.
Y lo dicen asombrados
de la tarde que lo dicen.
¡Si era fatal el llamártelo!
¡Si antes de la voz, ya estaba
en el silencio tan claro!
¡Si tú has sido para mí,
desde el día
que mis ojos te estrenaron,
el Contemplado, el constante
Contemplado!



EL POEMA


" Y ahora, aquí está frente a mí.
Tantas luchas que ha costado,
tantos afanes en vela,
tantos bordes de fracaso
junto a este esplendor sereno
ya son nada, se olvidaron.
Él queda, y en él, el mundo,
la rosa, la piedra,
el pájaro,aquellos,
los del principio,
de este final asombrados.
¡Tan claros que se veían,
y aún se podía aclararlos!
Están mejor; una luz
que el sol no sabe, unos rayos
los iluminan, sin noche,
para siempre revelados.
Las claridades de ahora
lucen más que las de mayo.
Si allí estaban, ahora aquí;
a más transparencia alzados.
¡Qué naturales parecen,
qué sencillo el gran milagro!
En esta luz del poema,todo,
desde el más nocturno beso
al cenital esplendor,
todo está mucho más claro. "


CUANTO RATO TE HE MIRADO

¡Cuánto rato te he mirado sin mirarte a ti,
en la imagen exacta e inaccesible
que te traiciona el espejo!
«Bésame», dices.
Te beso, y mientras te beso
pienso en lo fríos que serán
tus labios en el espejo.
«Toda el alma para ti»,
murmuras,
pero en el pecho siento
un vacío que sólo me
lo llenará ese alma
que no me das.
El alma que se recata
con disfraz de claridades
en tu forma del espejo.


LA VOZ A TI DEBIDA Versos 1385 a 1406

La forma de querer tú
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes
es el silencio.
Tus besos son ofrecerme
los labios para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti sin preguntarte,
de miedo a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.



LA VOZ A TI DEBIDA Versos 1449 a 1470


Perdóname por ir así
buscándote tan torpemente,
dentro de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar de ti
tu mejor tú.
Ése que no te viste
y que yo veo,
nadador por tu fondo,
preciosísimo.
Y cogerlo y tenerlo yo
en alto como tiene el árbol
la luz última que le
ha encontrado al sol.
Y entonces tú en su busca vendrías,
a lo alto.
Para llegar a él subida sobre ti,
como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas
rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo,
ya ascendiendo de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces,
le conteste la nueva criatura que tú eras.





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