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martes, 5 de octubre de 2010

De La Pampa Lo Mejor por Mario Beer-Sheva

 



Entre muchos de los pueblos, que visité siendo joven, conocí a un personaje, que hoy quiero de el hablar. El nombre del pueblo me lo reservo y así cumplo con un juramento de no violar. El personaje se llamaba: ¿Qué importa el nombre?, pendenciero y payador.
Nada había que el pudiera temer. Y en sus momentos de sobriedad era digno escuchar las payadas, que con otros parroquianos, sabía armar. Muy difícil de ganar ,en una payada, con una guitarra, que mejor no hablar. Sus versos podían durar horas y horas, hasta que su contrincante desfallecido quedaba.
Muy rápido para el cuchillo y el poncho, del rebenque ni hablar, era muy difícil de domar. Tenía muchas novias y ninguna le duraba hasta el altar.
Cuando lo conocí estaba noviando con una hermosa mujer que atendía el bar y los billares del Central. Se enamoró del payador, cuando lo escuchó rimar, entre copas lo acompañó a su pieza y con él se quedó. Pero el diablo, que nada tiene que hacer, metió la cola y esto es lo que pasó: Llegó, en el tren de cola, un viajante de comercio, joven, elegante, bien vestido, afeitado y perfumado y de muy rápida palabra y acción. Conoció a la novia de nuestro amigo y su corazón con ella un remache se formó. Se amaron en el primer suspiro y en el segundo ella le confesó de la relación con el payador. El viajante, en forma osada, dijo: *Nos vamos con el primer tren y nadie sabrá nada de nosotros. *Pero el diablo es el diablo, y de él hay que temer. Nuestro trovador se enteró y en la estación los esperó, los vio y dijo: *Ya que quieres irte de este pueblo: sube al tren. Que yo en seguida voy. *Al quedarse solo con el viajante esto fue lo que agregó: *La quiero como quise a las demás, pero a este juglar nadie le saca un mujer, lo lamento por usted, pero esto no debe trascender *Sacó el cuchillo y ahí nomás lo cortó. Coplero, poeta y trovador, junto a su amada viven en otro pueblo, que su nombre no daré. Pero si usted quiere es fácil de ubicar, pregunte por el mejor payador de la región, ese es el varón que La Pampa nos lego.



Mario Beer-Sheva


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