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domingo, 19 de diciembre de 2010

Poemas Pablo Barattini





Pablo Barattini Vidal, poeta chileno, ha publicado siete libros y es conocido como el poeta de la Trapananda. Ha presentado sus trabajos en Chile, Argentina, Perú, Uruguay, Cuba, Hungría, jamás ha mandado su poesía a concurso alguno, escribe desde 1994. Su poesía es sencilla y humorística, te hace recordar que en la vida no solo hay sufrimiento. Viajero incansable, vivió en el sur de Chile, puerto Aisen, y reside actualmente en Quillota-Chile.



AUTOBIOGRAFIA
(en la cual se define él mismo)

Soy hijo de Neanderthal,
nieto del eslabón perdido.
Soy el descendiente de los muertos
heredero de Tebas y de Roma
pariente de Adán y de Mahoma
y de los beduinos del desierto.
Lo soy también de los Ilotas,
de los negros de Tanzania
de los Rumanos de Rumania
pariente soy de los vietnamitas.
Alargan la lista los franceses,
chilenos, egipcios y australianos
siguiendo un orden los germanos
y entre otros también los portugueses.
Como pueden ver, la muestra crece
mi pariente es todo ser humano
sin diferenciar santo o villano
en mi, la raza permanece.
Puedo demostrar esto que digo
tengo como todos una frente
son claros sus rasgos mis parientes
dos piernas, dos brazos y un ombligo.






POEMAS




ME LEVANTO A SER FELIZ


Me levanto a ser feliz cada mañana
buscando el lado bueno de la vida,
poniendo lucecitas a mi sombra.
Espantando
la melancolía.
¡Al Amor!...
donde quiera le persigo
me juego todo o nada a una quimera
recojo pedacitos de la suerte,
me sueño
soñando la utopía.
Soy irreverente a la tristeza,
no comulgo con la muerte,
le luciérnagas del agua
y de pájaros celestes soy amigo.
Me levanto a ser feliz cada mañana,
y a veces... ¡Casi lo consigo!




A ESTE PABLO


Como nunca tendré yo quién me escriba
a este Pablo que soy tan olvidado,
tan de paso por la vida,
ignorado
de mi propia existencia
homicida.
Así escribiré con letra clara
la oscura existencia que he tenido,
nacer, estar, estar
y haberse ido
como insecto en quien nadie repara.
Nací por oficio de la suerte
en el último rincón de este planeta,
corrí por el mundo tras la meta,
y estaba a mis espaldas...y es la muerte.
Pobre Pablo, ¿sabrán de tus dolores,
tus angustias, tus penas y tus sueños
que fuiste quemando como leños
y en ceniza volvieron tus amores?
Recordarán acaso que fue vana
toda esperanza que tuviste,
y la única...
la única alegría que aún persiste
son los besos de la lluvia en tu ventana.



AGUACERO


Vi en Puerto Montt llover tan fiero
como nunca llovió en región alguna
fue tifón y monzón todos en una,
fue más bien superlativo de aguacero.
Nunca vi diluvio tan severo
érase un mar en otro vaciando
eran truenos furiosos y bramando
era el fin del mundo en pleno Enero.
Toda el agua cayó del alto cielo
por el único agujero que tenía
y así, la lluvia se veía.
Como un negro pájaro y su vuelo
en picada fuerte parecía
que la lluvia subía desde el suelo.



DETENIDA DESAPARECIDA


¡Qué trago amargo morderán las olas
meciendo tu cuerpo dolorido!,
perfil de niña adormecido
en un sueño profundo de amapolas.
Caminaste sin rumbo hacia el olvido
perdonando la indiferencia de tu sombra,
seguiste el vuelo de la alondra
hasta perderte por donde has venido.
¿Quién te entregó a tu suerte?
a las fauces del destino en su mordida,
quién a pedazos te arrancó la vida
nunca pudo a su furia someterte,
todo el amor, se murió en tu muerte,
dejándonos un camino…sin salida.




LA MUERTE DE LA ILUSIÓN


Con un rosario de penas
más grande que el firmamento
pasó por la Luna Negra
como alma que lleva el viento.
¿De qué huyes?,
preguntó la estrella.
Ella cayó y su silencio
corrió por todo el mundo
triste...como un lamento.
Fue una flor sin jardín.
Un jazmín,
un pensamiento.
Sus sueños se los cortaron
ahogaron sus sentimientos.
En su mirada no hay vida,
ella va muerta por dentro.
¿Quién pudo matar la ilusión,
sin sentir remordimiento?




EL PESCADOR


Yo no sé por qué razón
se tiene por mentiroso
y se da por fantasioso
a todo buen pescador.
Entiendo a mi parecer
que es solo cosa de envidia
pues veo brotar la insidia
en quien no quiere creer.
Pero fe darán mis ojos
y lo pude presenciar,
a un hombre le vi sacar
cinco salmones preciosos.
No es embuste, engaño ni bola
que el más pequeño de ellos
pesó ocho kilos y medio
sin cabeza y sin cola.
Ahora para qué les cuento
del más grande que sacó,
era tan grande, pero tan grande
que casi poquito menos,
que aquel que saqué yo.




AUTORRETRATO


Ése que desde niño bogó contra la corriente
y tuvo de inocente lo que no tuvo de pillo.
Ése que vistió de amarillo a la muerte traicionera
y ya nada espera de la vida y del amor.
Ése, que tiene flor y truco en la partida
y fácil olvida porque no tiene rencor.
Ése que no tolera horarios ni reglamentos
y como el viento es un alma ligera.
Ése que no tiene fronteras
para su verbo y su voz.
Ése que se tutea con Dios
por que le tiene de amigo
y no teme al castigo
en la tierra o en el cielo,
ése que va con desvelo procurando ser mejor.
Ése....
Es hábil simulador, miente en su beneficio,
digamos,
que tiene oficio en esto de aparentar.
Es vanidoso a rabiar,
fiero como un león astuto como un gato.
Ése que no tiene recato
porque nunca le importó.
Ése que sembró yuyos
y flores cosechó
Ése... ése soy yo
y este es mi retrato.




LOS VERSOS MALDITOS


Negros nubarrones en el cielo de mi alma,
robadme la calma, el deseo de vivir,
algo me trae un olor a muerte,
tal vez mi mala suerte,
mi desgracia, mi sufrir.
Engendros infernales tocan sinfonías,
dolientes y dolidas con cantos lastimeros
de negro van vestidas lloriqueando por ahí,
mientras Marcial, el sepulturero,
prepara con esmero un sepulcro para mí.
Todo tormento en la vida he padecido
y he sufrido tanto que estoy por reventar,
por ello me rebelo de esta mala suerte
y hoy a la muerte vengo a desafiar.
Quiero ver sufrir, llorar al penitente
y al macho más valiente verle suplicar.
Quiero que se parta en dos el firmamento
y todas las estrellas comiencen a caer,
quiero ver la noche más negra de las noches
quiero ver al mundo de pestes padecer.
Quiero que los muertos
se levanten de sus tumbas
como almas en penumbra
muriéndose otra vez,
que la paz no exista, que nadie la disfrute,
que nunca en el amor jamás puedan creer.
Por las calles quiero ver como se arrastran
reventados, mutilados,
y heridos por doquier,
engendros infernales de guerras portentosas,
asesinos del Averno, torturando quiero ver.
Y es por este odio que llevo en las entrañas
que me ha podrido el alma,
lo íntimo del ser.
Es por este odio que tu me has enseñado,
te odio con la fuerza
que el odio puede darme
¡te odio!... ¡te odio tanto!
¡Maldita mujer!




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