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sábado, 24 de septiembre de 2011

Poemas Eduardo Fonseca Muñoz





Eduardo Fonseca Muñoz, nace en Cuba. Empezó a escribir con 13 años influenciado por el entorno familiar, donde las letras siempre estuvieron presentes. En su ciudad natal ganó algún que otro premio literario. Durante un tiempo se desvinculó de la literatura aunque seguía escribiendo. Autopublicó “La ciudadela azul”, el 14 de Julio del 2008 en Bubok. Se confiesa; “Yo nunca he pretendido tener la poesía como medio profesional de vida”. Animado por sus amigos abrió su propio blog, http://lavocal.blogspot.com  y comparte así sus escritos entre prosas y poemas, “Lo que realmente me da más satisfacciones de lo que esperaba”




REINCIDENTE 

Volverá a sucederme
otra vez
con menos intensidad que la próxima
más irracionalmente que la última
de alguien más imposible que en las anteriores.
De nuevo ignoraré las advertencias,
esperando en los parques
romperé los relojes a fuerza de mirarlos,
tarareando boleros
dibujaré perfiles en las nubes,
no perderé el teléfono de vista
abriré impaciente los buzones
me engañarán los pasos
espiaré detrás de las cortinas
fingiré que duermo para seguir soñando,
sonreiré sin motivo aparente
con la mirada vaga persiguiendo los barcos.
Inventaré flores en la servilleta.
Me dejarán pensativo los semáforos.
Se colgará en el aire mi respuesta
mientras desbordo la copa,
murmuraré disculpas trastocando los nombres
con forzado interés en las viejas historias.
Olvidaré el recado.
No veré que es mi tren el que se marcha,
me quedaré en el banco
tratando de no ser un poco más idiota.
Los amigos me mirarán de reojo
preguntando qué pasa,
yo ocultaré el suspiro en un bostezo
y con resignación exclamarán:
¡Ya está…se ha enamorado!


 
UN ENCARGO

Querido ángel,
no aseguro tu presencia
mas no me atreveré a negarla,
que adoquines de negaciones
forman el camino de la terquedad
y hoy prefiero no ser terco,
pues ante las inseguridades
es mejor guardar silencio.

Querido ángel,
antes de desestimar mi pedido
piensa que apenas te ocupará el bolsillo
ni frenará tu paso
o quizás debo decir tu vuelo?
en cuestiones de ángeles,
ya ves
voy un tanto perdido.
No quiero una inmensa y rutilante,
recoge la que encontraste en el sendero
junto a la última nube,
es tan tenue y pequeña que la noche
no la echará en falta.
Tampoco te preocupe el embalaje,
el viaje será breve
y ya me ocuparé yo de cuidarle,
tú sólo has de atraparla.

Querido ángel,
aunque no existas,
en tu próxima visita a mi jardín,
por favor,
tráeme una estrella.

 

CRIMEN PERFECTO

Voy a envenenar tu recuerdo
con una sobredosis mortal de mi poesía,
cuatro sílabas letales en la taza
donde bebe tu sombra cada noche.
Descolgaré tu olor de las cortinas,
y fingiendo descuido
dejaré que la brisa se lo trague.
Me ensañaré con tus pasos
y a mis bajos instintos entregaré tu retrato,
después, frente al espejo,
repetiré mil trescientas cuatro veces
que nunca has existido
que no cruzaste la calle para besarme,
no esperaste impaciente en los portales,
no cultivaste dalias para mi mesa
ni susurraste canciones al caer la tarde,
que el gesto de tu pelo era mentira,
que el torrente de tus ojos
era un vulgar riachuelo
y el lunar de tu muslo
la línea de tu cuello
tu dulce paladar
los tornaré cadáver.
Como buen asesino hablaré con la luna,
experta en guardar secretos
y borrar rastros
ella me dirá qué hacer con tu mirada,
la mantengo escondida
junto a la última carta,
es que aún no he decidido cómo asesinarla.



VALS DEL AMOR LEVE

(Rosana Martí me dio el pie para la letra y Julie Sopetrán escribió la música. Para ambas con cariño)


No puede ser amargura
un cariño bien vivido,
ni puede ser opresivo
un recuerdo de hermosura.
El desamor desfigura
pero el amor siempre es leve.

Sólo pueden ser amargos
los besos que nunca dimos,
la caricia que guardamos
el olvido que envilece.

No haber amado nos pesa,
pero el amor, que no pese.
Para decir el adiós
primero has de haber llegado.

Para tener añoranza
has de guardar lo vivido.
El único amor que nos pesa,
es el amor no sentido.

Este dolor agridulce
es hidromiel de placeres.
El aparente cansancio
es sudor de la batalla,
entrecortados suspiros
que regalan los quereres.

Y es que luchar nos agota,
la ausencia puede aplastarnos
los desaires nos desgastan
un sinsabor nos destroza
la decepción nos maltrata,
pero el amor siempre es leve.



Foto de Eduardo Fonseca

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