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viernes, 9 de enero de 2015

Poemas T.S. Eliot



Thomas Stearns Eliot (1888-1965)

Thomas Stearns Eliot, nace en St.Louis – Misuri, el 26 de septiembre del 1888 y fallece en Londrés el 4 de enero del 1965. Poeta, dramaturgo y critico literario de más renombre del siglo XX. 

En 1914 se traslada a vivir al Reino Unido y en 1927 se hizo ciudadano británico, dijo en una ocasión: “Mi poesía no hubiese sido la misma si hubiese nacido en Inglaterra, y tampoco si hubiese permanecido en Estados Unidos. Es una combinación de cosas. Pero en sus fuentes, en sus corrientes emocionales, viene de Estados Unidos”.

Thomas estudió en la Smith Academy, de Saint Louis, desde 1898 hasta 1905. Pronto destacó en todas las materias, desde el latín a la física. Empezó a escribir poesía a los catorce años, bajo la influencia de Edward Fitzgerald. Su primer poema publicado, "A Fable For Feasters", apareció como ejercicio escolar en el Smith Academy Record en febrero de 1905.

En 1948 le fue concedido el premio Nobel de Literatura, por su contribución pionera y a la vez sobresaliente a la poesía moderna.

Entre sus obras se encuentran en poesía;1922 “La tierra baldía”, 1934 "El Primer Coro de la Roca", 1939 “El libro de los gatos habilidosos”, 1943 “Cuatro cuartetos”.

En Teatro realizó; 1926 “Sweeney Agonista” representado en 1934, 1935 “Asesinato en la catedral”, 1939 “The family reunion”, 1954 “The confidencial Clerk”.

En ensayos destacó en con; 1928 “Shakespeare and the Stoicism of Seneca”, 1929 “Dante”, 1934 “Elizabethan Essays”, entre otros.

El 4 de Enero del 2015 se han cumplido 50 años de su muerte, desde Poemas Escritos con el Alma, le rendimos este pequeño homenaje a un grande de la poesía y agradecer el legado que ha dejado para futuros amantes de este género literario.



POEMAS



LUNA DE MIEL


Han visto los Países Bajos, vuelven a Tierras Altas;
pero una noche de verano, helos aquí Ravena,
muy cómodos entre dos sábanas, donde doscientas pulgas;
el sudor estival y un fuerte olor a perra.

Están de espaldas, con las rodillas separadas,
cuatro piernas hinchadas de mordiscos.
Echan atrás las sábanas y usan mejor las uñas.
A menos de una legua está San Apolinario-
en -Clase, una basílica para conocedores,
capiteles de acanto que agita el viento.
Tomarán el tren horario a las ocho y de Padua
llevarán sus miserias a Milán,
donde se hallan la Cena y un restaurant barato.
Él piensa en las propinas, saca cuentas.
Habrán visto Suiza y atravesado Francia.
Y San Apolinario, derecho y ascético,
vieja fábrica de Dios desvinculada, guarda
todavía en sus piedras derrumbándose la forma precisa de Bizancio.

Versión de Armando Uribe




OJOS QUE VI CON LÁGRIMAS


Ojos que vi con lágrimas la última vez
a través de la separación
aquí en el otro reino de la muerte
la dorada visión reaparece
veo los ojos pero no las lágrimas
esta es mi aflicción.

Esta es mi aflicción:
ojos que no volveré a ver
ojos de decisión
ojos que no veré a no ser
a la puerta del otro reino de la muerte
donde, como en éste
los ojos perduran un poco de tiempo
un poco de tiempo duran más que las lágrimas
y nos miran con burla.

Versión de Agustí Bartra




RAPSODIA DE UNA NOCHE DE VIENTO


Las doce. 
A lo largo de los cauces de la calle
sostenidos en síntesis lunar,
susurrando encantamientos lunares,
se disuelven los suelos de la memoria
y todas sus claras relaciones,
sus divisiones y precisiones,
cada farol que dejo atrás
resuena como un tambor fatalista,
y a través de los espacios de lo oscuro
la medianoche sacude la memoria
como un loco agitando un geranio muerto.
La una y media,
el farol rociaba,
el farol mascullaba,
el farol decía: "Observa a esa mujer
que vacila hacia ti en la luz de la puerta
que se abre hacia ella como una mueca.
Ves que el borde de su vestido 
está desgarrado y sucio de arena,
y ves que el rabillo del ojo
se le retuerce como un alfiler torcido".
La memoria arroja y deja en seco
una multitud de cosas retorcidas;
una rama retorcida en la playa,
devorada, lisa, y pulida
como si el mundo rindiera
el secreto de su esqueleto,
rígido y blanco.
Un muelle roto en el solar de una fábrica, 
óxido que se agarra a la forma que la fuerza ha dejado
dura y enroscada y dispuesta a dispararse.
Las dos y media.
El farol dijo:
"Observa al gato que se aplana en el arroyo,
saca la lengua furtiva
y devora un bocado de manteca rancia".
Así la mano del niño, automática,
salió furtiva y se embolsó un juguete que corría por el
muelle.
No vi nada tras los ojos de ese niño.
He visto ojos en la calle
tratando de escudriñar a través de postigos con luz,
y un cangrejo una tarde en un charco,
un viejo cangrejo con lapas en la espalda,
agarró el extremo de un palo que le tendí.
Las tres y media,
el farol espurreaba,
el farol mascullaba en lo oscuro.
El farol canturreaba:
"Observa la luna,
la lune ne garde aucune rancune,
guiña un débil ojo,
sonríe a los rincones.
Alisa el pelo de la hierba.
La luna ha perdido la memoria.
Una desvaída viruela le agrieta la cara,
su mano retuerce una rosa de papel,
que huele a polvo y agua de colonia.
Está sola
con todos los viejos olores nocturnos
que cruzan y cruzan por su cerebro".
Viene la reminiscencia
de secos geranios sin sol
y polvo en grietas,
olores de castañas en las calles,
y olores femeninos en cuartos de ventanas cerradas,
y cigarrillos en pasillos 
y olores de cócteles en bares.
El farol dijo:
"Las cuatro.
Aquí está el número en la puerta.
¡Memoria!
Tienes la llave,
la lamparilla extiende un círculo en la escalera, sube.
La cama está abierta: el cepillo de dientes cuelga en la pared,
deja los zapatos a la puerta, duerme, prepárate para la vida."
El último retorcimiento del cuchillo.






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