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jueves, 3 de marzo de 2016

La Cosecha


Pintura Gustave Courbet

Se dice que la maldad acecha por todas partes en cualquier lugar del mundo. Os contaré una historia en este caso ficticia pero podría ser real. En un pueblo de aquellos que nunca quieres recordarlo, existía una mujer muy mala y perversa, disfrutaba con el sufrimiento de otras personas, jamás las podía ver felices. Porque las hacía sufrir de tal manera, con sus malas palabras o acciones que las acababa hundiendo aun más. Por donde pasaba dejaba huella su alma podrida, infesta y su corazón negro, era su estandarte. Un día vino al pueblo tan solo de paso, una joven con alma de niña, corazón puro, con una dulce voz. Al ver a esta mujer le dijo; - Buenos días buena mujer, ¿me puede indicar usted si voy bien para Toledo? – La mujer se la quedó mirando extrañada, con la cara siempre de enfada no contestó, ignorando aquella linda joven.


Pintura Julían Dupre


Hay que decir también que está señora, había vivido siempre en el pueblo, sus antepasados también pero ahora sola, amargada y llena de odio, transitaba por el pueblo con el simple hecho de amargar la felicidad de otros. Había tenido gatos, pájaros y hasta perros, pero todos muertos, nadie podía convivir con ella pues hasta las macetas de plástico se morían a su lado, tremendo personaje, arisca con actitudes siempre negativas y sin una palabra amable para nadie. Así que los pocos vecinos que vivían en el pueblo le daban esquinazo cada vez que la veían, nadie quería hablar con ella, ni tan siquiera mirarle a la cara, pues les parecían una persona horrenda. Llena de perjuicios, de envidias, celosa, tenía todos los defectos que en este mundo puedan existir. La joven se la quedó mirando, ya que no contestó a su pregunta, así que siguió su camino sin emitir palabra alguna. Está claro que esta clase de persona hay que ignorarla, no vale la pena insistir y ser amable con ella, solo tiene un afán el de hacer daño a su prójimo.


Pintura François Millet

La moraleja de esta historia es; planta maldad y cosecharás maldad, planta amor y cosecharás amor. Depende lo que plantes en la vida eso recogerás multiplicado por dos, la vida afortunadamente no se queda con nada de nadie poniendo a la gente con los años en el sitio que le corresponde. Personas así en mi caso no hacen daño, dan pena porque donde algún día tuvieron corazón, ahora tienen un gran vacío que hasta el amor se niega a entrar en él.

¿Y tú qué cosechas?






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