Extiende tu mano
para acariciar la
mía
hermana y
disfrutar
de la vida con
principios
esos principios que un
día
nos forjamos en la
vida
donde
descubrimos
los males que
atemorizan
a la sociedad y sin
más
como dos caballeros
andantes
en un camino de
estiércol
y fango nos
aventuramos
como héroes
anónimos
en una aventura
muy desventurada,
nos hicimos
fuertes
a fuerza de
palos y heridas de palabras,
pero tengo tu
mano
que me ayuda en
el desasosiego
de este mar de
lágrimas,
ya no lloro casi
ni me acuerdo,
pues las gotas
tantas veces
derramadas,
agotaron las
existencias,
aunque el pesar
sigue ahí
sin remedio
consumado,
no decaigo sino
sigo,
este destino
trazado,
donde depare mi
camino,
sigo a tu lado
hermana,
disfrutando de
la vida
lo que se puede
y nos dejan,
tomadas de las
manos
haciendo frente
a la adversidad
más oscura y
espesa.
©2013 Rosana
Martí
(Todos los
derechos reservados)