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martes, 13 de marzo de 2012

Romeo y Julieta de William Shakespeare






Esta historia la conocí en mis lecturas de adolescencia cuando todavía estudiaba y me pareció una historia increíble porque en ella hay amor, yo una gran enamorada. El amor de unos jóvenes que se aman hasta la locura y la oposición a esta relación de sus familias enfrentadas entre ellos durante años. Una historia en la cual siempre acabo con lágrimas en mis ojos y un gran nudo en mi garganta. Primero la leí, después la viví en el teatro, y más tarde la disfruté en la gran pantalla. Aprendí muchas cosas entre ellas que el amor aún estando por encima de todo, en según que circunstancias pueden acabar con él, una pena por otro lado. Es una obra escrita por William Shakespeare, allá por el año 1591, consta de cinco actos escritos en prosa y verso. Os comentaré en brevedad un poquito de que trata.  Todo transcurre en Verona, dos familias los Capuleto y los Montesco enfrentadas entre sí. Romeo un joven bien parecido pertenece a los Montesco y Julieta una bella doncella a los Capuleto. Un día los Capuleto hacen una fiesta en la que Romeo acude disfrazado, ahí conoce a Julieta y ambos se enamoran y se casan en secreto con la ayuda de Fray Lorenzo. De camino a su casa se encuentra en la calle con su amigo Mercutio que sostiene una pelea con Teobaldo que pertenece a la familia Capuleto, quien está muy enfadado porque Romeo se coló en la fiesta disfrazado. Mercutio cae, y Romeo da muerte a Teobaldo. Las autoridades lo destierran. Fray Lorenzo le aconseja que se vaya de Verona y parte a Mantua, antes se despide de su amada Julieta. Los padres de está que desconocen el matrimonio entre ambos jóvenes, pretenden casarla con el conde París. Julieta se ve atrapada y acude al fraile que le aconseja que se case,  pero que la noche antes de la boda se tome una poción que la mantendrá muerta algunas horas. Él mismo se encarga de avisar a Romeo para que venga a buscarla y se la lleve a Mantua. Cuando Romeo llega en busca de su amada Julieta, ve a París en su tumba y tras una fuerte riña Romeo le da muerte… Ya no os sigo contando más pues no quiero desenmascarar el final de la trama. 





 Fragmento Romeo y Julieta acto II escena II en el jardín de los Capuleto





Romeo

¡Qué bien se burla del dolor ajeno quien nunca sintió dolores...! (Pónese Julieta a la ventana). ¿Pero qué luz es la que asoma por allí? ¿El sol que sale ya por los balcones de oriente? Sal, hermoso sol, y mata de envidia con tus rayos a la luna, que está pálida y ojeriza porque vence tu hermosura cualquier ninfa de tu coro. Por eso se viste de amarillo color. ¡Qué necio el que se arree con sus galas marchitas! ¡Es mi vida, es mi amor el que aparece! ¿Cómo podría yo decirla que es señora de mi alma? Nada me dijo. Pero ¿qué importa Sus ojos hablarán, y yo responderé. ¡Pero qué atrevimiento es el mío, si no me dijo nada! Los dos más hermosos luminares del cielo la suplican que les sustituya durante su ausencia. Si sus ojos resplandecieran como astros en el cielo, bastaría su luz para ahogar los restantes como el brillo del sol mata el de una antorcha. Tal torrente de luz brotaría de sus ojos, que haría despertar a las aves a media noche, y entonar su canción como si hubiese venido la aurora! Ahora pone la mano en la mejilla.
¿Quién pudiera tocarla como el guante que la cubre?

Julieta

¡Ay de mí!

Romeo

¡Habló! Vuelvo a sentir su voz.
¡Ángel de amores que en medio de la noche te me apareces, cual nuncio de los cielos a la atónita vista de los mortales, que deslumbrados le miran traspasar con vuelo rapidísimo las esferas, y mecerse en las alas de las nubes!

Julieta

¡Romeo, Romeo! ¿Por qué eres tú Romeo? ¿Por qué no reniegas del nombre de tu padre y de tu madre? Y si no tienes valor para tanto, ámame, y no me tendré por Capuleto.

Romeo

¿Qué hago, seguirla oyendo o hablar?

Julieta

No eres tú mi enemigo. Es el nombre de Montesco, que llevas. ¿Y qué quiere decir Montesco? No es pie ni mano ni brazo, ni semblante ni pedazo alguno de la naturaleza humana. ¿Por qué no tomas otro nombre? La rosa no dejaría de ser rosa, y de esparcir su aroma, aunque se llamase de otro modo. De igual suerte mi querido Romeo, aunque tuviese otro nombre, conservaría todas las buenas cualidades de su alma, que no le vienen por herencia. Deja tu nombre, Romeo, y en cambio de tu nombre, que no es cosa alguna sustancial, toma toda mi alma.

Romeo

Si de tu palabra me apodero, llámame tu amante, y creeré que me he bautizado de nuevo, y que he perdido el nombre de Romeo.

Julieta

¿Y quién eres tú que, en medio de las sombras de la noche, vienes a sorprender mis secretos?

Romeo

No sé de cierto mi nombre, porque tú aborreces ese nombre, amada mía, y si yo pudiera, lo arrancaría de mi pecho…



Os dejo una escena de la obra espero que os guste y la disfrutéis.





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