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sábado, 7 de julio de 2018

Fábula Y Rueda De Los Tres Amigos


(Federico García Lorca 1898 - 1936)


En su estancia en Nueva York, Federico García Lorca, escribió un poemario titulado; "Poeta en Nueva York" 1930. En uno de los poemas publicado; "Fábula y rueda de tres amigos", ¿fue premonitorio con su asesinato?. En los últimos versos deja entreabierto como venido de un sueño, el momento en el que le llega la muerte de una forma inesperada, el 18 de agosto de 1936 un mes después de que La Guerra Civil asolara España. Y 6 años antes de que lo fusilen. Cierto o no da mucho que pensar, dejando en suspense su perdida. Os dejo el poema integro y el fragmento que os he comentado, no deja lugar a duda de su triste final. Lo cierto es que a día de hoy todavía no se han encontrado sus restos.




FÁBULA Y RUEDA DE LOS TRES AMIGOS



Enrique, 
Emilio, 
Lorenzo. 

Estaban los tres helados: 
Enrique por el mundo de las camas; 
Emilio por el mundo de los ojos y las heridas de las manos, 
Lorenzo por el mundo de las universidades sin tejados. 

Lorenzo, 
Emilio, 
Enrique. 

Estaban los tres quemados: 
Lorenzo por el mundo de las hojas y las bolas de billar; 
Emilio por el mundo de la sangre y los alfileres blancos; 
Enrique por el mundo de los muertos y los periódicos abandonados. 

Lorenzo, 
Emilio, 
Enrique. 

Estaban los tres enterrados: 
Lorenzo en un seno de Flora; 
Emilio en la yerta ginebra que se olvida en el vaso; 
Enrique en la hormiga, en el mar y en los ojos vacíos de los pájaros. 

Lorenzo, 
Emilio, 
Enrique.

fueron los tres en mis manos 
tres montañas chinas, 
tres sombras de caballo, 
tres paisajes de nieve y una cabaña de azucenas 
por los palomares donde la luna se pone plana bajo el gallo. 

Uno 
y uno 
y uno. 

Estaban los tres momificados, 
con las moscas del invierno, 
con los tinteros que orina el perro y desprecia el villano, 
con la brisa que hiela el corazón de todas las madres, 
por los blancos derribos de Júpiter donde meriendan muerte los borrachos. 

Tres 
y dos 
y uno. 

Los vi perderse llorando y cantando 
por un huevo de gallina, 
por la noche que enseñaba su esqueleto de tabaco, 
por mi dolor lleno de rostros y punzantes esquirlas de luna, 
por mi alegría de ruedas dentadas y látigos, 
por mi pecho turbado por las palomas, 
por mi muerte desierta con un solo paseante equivocado. 

Yo había matado la quinta luna 
y bebían agua por las fuentes los abanicos y los aplausos, 
Tibia leche encerrada de las recién paridas 
agitaba las rosas con un largo dolor blanco. 

Enrique, 
Emilio, 
Lorenzo. 

Diana es dura. 
pero a veces tiene los pechos nublados. 
Puede la piedra blanca latir con la sangre del ciervo 
y el ciervo puede soñar por los ojos de un caballo. 

(Fragmento Premonitorio)

Cuando se hundieron las formas puras 
bajo el cri cri de las margaritas, 
comprendí que me habían asesinado. 
Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias, 
abrieron los toneles y los armarios, 
destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro. 
Ya no me encontraron. 
¿No me encontraron? 
No. No me encontraron. 
Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba, 
y que el mar recordó ¡de pronto! 
los nombres de todos sus ahogados. 







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