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viernes, 18 de junio de 2010

Poemas Federico Garcia Lorca



Nació en Fuente Vaqueros provincia de Granada el 5 de junio de 1898, y el 19 de agosto 1936 murió entre Viznar y Alfacar, ejecutado tras el levantamiento militar de la guerra civil española. Realizó sus estudios en 1914 de derecho, aunque nunca ejerció la abogacía ya que su mayor pasión fue la literatura, tal vez inculcada por su madre Vicenta Lorca, maestra de escuela. Fue un poeta, dramaturgo y prosista, también interesado por otras artes, conoció a lo largo de sus años de vida entre otros a; Luis Buñuel, Juan Ramón Jiménez, Dalí, Jorge Guillen, Pedro Salinas, Dámaso Alonso, Rafael Alberti. Perteneciente a la generación del 27 es el poeta de mayor influencia literaria en España del siglo XX. En 1918 se traslada a Madrid a continuar con sus estudios hasta 1928, posteriormente vuelve a su ciudad natal. La primeras obras que escribiera Lorca están dedicadas a su tierra, a sus gente, el folclore y a sus canciones, ahí su cancionero popular. En 1918 publica su primer libro “ Impresiones y Paisajes “, costeado por su padre. En 1920 se estrena su primera obra de teatro “ el maleficio de las mariposas “, en 1921 publica libros de poemas. En 1929 se marchó a Nueva York, de aquí surgiría su libro; “ Poeta en Nueva York “. En 1930 viajó a La Habana, donde escribió parte de sus obras; “ Así que pasen cinco años “ y “ El publico “. En 1933 viajó a Argentina, para promover la puesta en escena de algunas de sus obras, y para dictar una serie de conferencias, siendo su estancia todo un éxito. En el 2009 sale una ley para la recuperación de la memoria histórica, donde se ponen a buscar la fosa donde se creía podrían estar sus restos, a día de hoy siguen sin ser hallados. Después de su muerte se publicaron: “ Primeras canciones “ y “ Amor de Don Perlimplin con Belisa en su jardín “.










ANTOLOGÍA POÉTICA






LIBRO DE POEMAS


CANCIÓN OTOÑAL


Hoy siento en el corazón
Un vago temblor de estrellas
Pero mi senda se pierde
En el alma de la niebla.
La luz me troncha las alas
Y el dolor de mi tristeza
Va mojando los recuerdos
En la fuente de la idea.

Todas las rosas son blancas,
Tan blancas como mi pena,
Y no son las rosas blancas
Que ha nevado sobre ellas.
Antes tuvieron el iris,
También sobre el alma nieva.

La nieve del alma tiene
Copos de besos y escenas,
Que se hundieron en la sombra
O en la luz del que las piensa.
La nieve cae de las rosas
Pero la del alma queda,
Y la garra de los años
Hace un sudario con ella.

¿Se deshelará la nieve
Cuando la muerte nos lleva?
¿O después habrá otra nieve
Y otras rosas más perfectas?

¿Será la paz con nosotros
Como Cristo nos enseña?
¿O nunca será posible
La solución del problema?

¿Y si el amor nos engaña?
¿Quién la vida nos alienta
Si el crepúsculo nos hunde
En la verdadera ciencia
Del bien que quizá no exista
Y del mal que late cerca?

¿Si la esperanza se apaga
Y la de Babel se comienza
Qué antorcha iluminará
Los caminos en la tierra?

¿Si el azul es un ensueño
Qué será de la inocencia?
¿Qué será del corazón
Si el amor no tiene flechas?

¿Y si la muerte es la muerte
Que será de los poetas
Y de las cosas dormidas
Que ya nadie las recuerda?
¡Oh sol de las esperanzas!
¡Agua clara! ¡Luna Nueva!
¡Corazones de los niños!
¡Almas rudas de las piedras!
Hoy siento en el corazón
Un vago temblor de estrellas
Y todas las rosas son
Tan blancas como mi pena.




AIRE DE NOCTURNO


Tengo mucho miedo
De las hojas muertas,
Miedo de los prados
Llenos de rocío.
Yo voy a dormirme;
Si no me despiertas,
Dejaré a tu lado
Mi corazón frío.

¿Qué es eso que suena
Muy lejos?
Amor. En las vidrieras
¡Amor mío!

Te puse collares
Como gemas de aurora.
¿Por qué me abandonas
En este camino?
Si te vas muy lejos
Mi pájaro llora
Y la verde viña
No dará su vino.

¿Qué es eso que suena
Muy lejos?
Amor. El viento en las vidrieras
¡Amor mío!.

Tú no sabrás nunca,
Esfinge de nieve,
Lo mucho que yo
Te hubiera querido
Esas madrugadas
Cuando tanto llueve
Y en la rama seca
Se deshace el nido.

¿Qué es eso que suena
Muy lejos?
Amor. El viento en las vidrieras,
¡Amor mío!




NIDO



¿Qué es lo que guardo en estos
Momentos de tristeza?
¡Ay, quién tala mis bosques
Dorados y floridos!
¿Qué leo en el espejo
De plata conmovida
Que la aurora me ofrece
Sobre el agua del río?
¿Qué gran olmo de idea
Se ha tronchado en mi bosque?
¿Qué lluvia de silencio
Me deja estremecido?
Si a mi amor dejé muerto
En la ribera triste,
¿Qué zarzales me ocultan
Algo recién nacido?




POEMAS DEL CANTE JONDO



LA GUITARRA


Empieza el llanto
De la guitarra,
Se rompen las copas
De la madrugada.
Empieza el llanto
De la guitarra.
Es inútil
Callarla.
Es imposible
Callarla.
Llora monótona
Como llora el agua,
Como llora el viento
Sobre la nevada.
Es imposible
Callarla.
Llora por cosas
Lejanas.
Arena del Sur caliente
Que pide camelias blancas.
Llora flechas sin blanco,
La tarde sin mañana,
Y el primer pájaro muerto
Sobre la rama.
¡Oh guitarra!
Corazón malherido
Por cinco espadas.



MALAGUEÑA


La muerte
Entra y sale
De la taberna.

Pasan caballos negros
Y gente siniestra
Por los hondos caminos
De la guitarra.

Y hay un olor a sal
Y a sangre de hembra,
En los nardos febriles
De la marina.

La muerte
Entra y sale
Y sale y entra
La muerte
De la taberna.





SUITES



ENCUENTRO


María del Reposo,
Te vuelvo a encontrar
Junto a la fuente fría
Del limonar.
¡Viva la rosa en su rosal!

María del Reposo,
Te vuelvo a encontrar,
Los caballos de niebla
Y ojos de cristal.
¡Viva la rosa en su rosal!

María del Reposo,
Te vuelvo a encontrar,
Aquel guante de luna que olvidé,
¿dónde está?
¡Viva la rosa en su rosal!




LOS OJOS


En los ojos se abren
Infinitos senderos.
Son dos encrucijadas
De la sombra.
La muerte llega siempre
De esos campos ocultos.
(Jardinera que troncha
Las flores de las lágrimas.)
Las pupilas no tienen
Horizontes.
Nos perdemos en ellas
Como en la selva virgen.
Al castillo de irás
Y no volverás
Se va por el camino
Que comienza en el iris.
¡Muchacho sin amor,
Dios te libre de la yedra roja!
¡Guárdate del viajero,
Elenita que bordas corbatas!




CORRIENTE LENTA


Por el río se van mis ojos,
Por el río…
Por el río se va mi amor,
Por el río…
(Mi corazón va contando
Las horas que está dormido.)
El río trae hojas secas,
El río…
El río es claro y profundo,
El río…
(Mi corazón me pregunta
Si puedo cambiar de sitio.)





CANCIONES




JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


En el blanco infinito,
Nieve, nardo y salina,
Perdió su fantasía.

El color blanco, anda,
Sobre una muda alfombra
De plumas de paloma.

Sin ojos ni ademán,
Inmóvil sobre un sueño.
Pero tiembla por dentro.

En el blanco infinito,
¡Qué pura y larga herida
Dejó su fantasía!

En el blanco infinito,
Nieve, nardo y salina.




SERENATA

(Homenaje a Lope de Vega)


Por las orillas del río
Se está la noche mojando
Y en los pechos de Lolita
Se mueren de amor lo ramos.

Se mueren de amor los ramos.

La noche canta desnuda
Sobre los puentes de marzo
Lolita lava su cuerpo
Con agua salobre y nardos.

Se mueren de amor los ramos.

La noche de anís y plata
Relumbra por los tejados.
Plata de arroyos y espejos
Anís de tus muslos blancos.

Se mueren de amor los ramos.




ROMANCERO GITANO



ROMANCE DE LA LUNA, LUNA


La luna vino a la fragua
Con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
Mueve la luna sus brazos
Y enseña, lúbrica pura,
Sus senos de duro estaño,
Huye luna, luna, luna,
Sin vieran los gitanos,
Harían con su corazón
Collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
Te encontrarán sobre el yunque
Con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
Que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
Mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
Tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua del niño,
Tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían,
Bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
Y los ojos entornados.
Cómo canta la zumaya,
¡ay cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
Con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran,
Dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela,
El aire la está velando.




ROMANCE SONÁMBULO


Verde que te quiero verde,
Verde viento. Verde ramas.
El barco sobre la mar
Y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
Ella sueña en su baranda,
Verde carne, pelo verde,
Con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
Las cosas la están mirando
Y ella no puede mirarlas.


*

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
Vienen con el pez de sombra
Que abre el camino del alba.
La higuera flota el viento
Con la lija de sus ramas,
Y el monte, gato garduño,
Eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde…?
Ella sigue en su baranda,
Verde carne, pelo verde,
Soñando en la mar amarga.
Compadre, quiero cambiar
Mi caballo por tu casa,
Mi montura por tu espejo,
Mi cuchillo por tu manta.
Compadre, vengo sangrando,
Desde los puertos de Cabras.
Si yo pudiera, mocito,
Este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
Ni mi casa es ya mi casa.
Compadre quiero morir
Decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
Con la sábanas de holanda.
¿No veis la herida que tengo
Desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
Lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
Alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
Ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
Hasta las altas barandas,
¡dejadme subir!, dejadme
Hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
Por donde retumba el agua.
Ya suben los dos compadres
Hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
Farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
Herían la madrugada.


*

Verde que te quiero verde,
Verde viento, verde ramas.
Los dos compadres subieron
El largo viento, dejaba
En la boca un raro gusto
Del hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperara,
Cara fresca, negro pelo,
En esta verde baranda!


*

Sobre el rostro del aljibe
Se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
Con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna,
La sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
Como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos,
En la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verde ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.




LA CASADA INFIEL


Y yo me la llevé al río
Creyendo que era mozuela,
Pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
Y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
Y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
Toqué sus pechos dormidos,
Y se me abrieron de pronto
Como ramos de jacintos.
El almidón de la enagua
Me sonaba en el oído,
Como una pieza de seda
Rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
Los árboles han crecido,
Y un horizonte de perros
Ladra muy lejos del río.


*


Pasadas las zarzamoras,
Los juncos y los espinos,
Bajo su mata de pelo
Hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
Tiene el cutis tan fino,
Ni los cristales con luna
Relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
Como peces sorprendidos,
La mitad llenos de lumbre,
La mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
El mejor de los caminos,
Montado en una potra de nácar
Sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
Las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
Me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
Yo me la llevé al río.
Con el aire se batían
Las espadas de los lirios.
Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
Grande de raso pajizo,
Y no quise enamorarme
Porque teniendo marido
Me dijo que era mozuela
Cuando la llevaba al río.









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