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lunes, 14 de junio de 2010

Poemas Gustavo Adolfo Bécquer








Gustavo Adolfo Bécquer, nació en Sevilla el 17 de febrero de 1836 y murió en Madrid el 22 de diciembre de 1870. Niño soñador y huérfano. A los 18 años se traslada a Madrid, donde vive una dura vida bohemia, se enamora de una visión femenina que será sin duda la musa de su inspiración poética. Escribirá en "El Contemporáneo", haciéndose celebre por sus "Cartas desde mi celda". Otros trabajos de este genial escritor son: Cartas Literarias, Historias de los Templos de España. Sin embargo la obra capital, que supuso un cambio de sensibilidad en la lírica española, fueron sus RIMAS que constituyeron una renovación de la prosa de su tiempo, ajustada y precisa. Que unida a sus LEYENDAS supone una revolución literaria beneficiosa. De Bécquer arranca la mayor influencia y renovación en la poesía española. Este poeta por excelencia contrae la tuberculosis que le llevaría a la tumba, sin ver editadas sus obras.





RIMAS




_ Yo soy ardiente, yo soy morena

yo soy el símbolo de la pasión,

de ansía de goces mi alma está llena.

¿A mi me buscas?

_ No es a ti; no.

_ Mi frente es pálida; mis trenzas de oro;

puedo brindarte dichas sin fin;

soy incorpórea, soy intangible;

no puedo amarte.

_ ¡Oh, ven; ven tú!



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Tu pupila es azul, y cuando ríes,
su claridad suave me recuerda
el trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.

Tu pupila es azul, y cuando lloras,
las transparentes lagrimas en ella
se me figuran gotas de rocío
sobre una violeta.

Tu pupila es azul, y si en su fondo
como un punto de luz radia una idea,
me parece en el cielo de la tarde
¡una perdida estrella!


*******


Sacudimiento
extraño
que agita las ideas,
como huracán que empuja
las olas en tropel;
murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo,
como volcán que sordo
anuncia que va arder;
deformes siluetas
de seres imposibles;
paisajes que aparecen
como a través de un tul;
colores que fundiéndose
remedan en el aire
los átomos del iris
que nadan en la luz;
ideas sin palabras,
palabras sin sentido;
cadencias que no tienen
ni ritmo ni compás,
memorias y deseos
de cosas que no existen;
accesos de alegría;
impulsos de llorar;
actividad nerviosa
que no haya en qué emplearse,
sin rienda que lo guié
caballo volador;
locura que el espíritu
exalta y enardece;
embriaguez divina
del genio creador….
¡Tal es la inspiración!


*******


Fatigada del baile,
encendido el color, breve el aliento,
apoyada en mi brazo,
del salón se detuvo en un extremo.
Entre la leve gasa
que levantaba el palpitante seno,
una flor se mecía
en acompasando y dulce movimiento.
como en cuna de nácar
que empuja el mar y que acaricia el céfiro,
tal vez allí dormía
al soplo de sus labios entreabiertos.
¡Oh, quién así -pensaba-
dejar pudiera deslizarse al tiempo!
¡Oh, si las flores duermen,
que dulcísimo sueño!


*******

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía….eres tú.


*******

¿Cómo vive una rosa que has prendido
junto a tu corazón?
Nunca hasta ahora contemplé en la tierra
sobre el volcán la flor.


*******

Por una mirada un mundo;
por una sonrisa, un cielo,
por un beso….¡yo no sé
qué te diera por un beso!


*******

Despierta, tiemblo al mirarte;
dormida, me atrevo a verte;
por eso, alma de mi alma,
yo velo mientras tu duermes.
Despierta ríes, y al reír, tus labios
inquietos me parecen
relámpagos de grana que serpean
sobre un cielo de nieve.
Dormida, los extremos de tu boca
pliega sonrisa leve,
suave como el rastro luminoso
qué deja un sol que muere…
¡Duerme!
Despierta miras, y al mirar, tus ojos
húmedos resplandecen
como la onda azul, en cuya cresta
chispeando el sol hiere.
Al través de tus palpados, dormida,
tranquilo fulgor viertes,
cual derrama de tu luz templado rayo
lámpara transparente…
¡Duerme!
Despierta hablas, y al hablar, vibrantes
tus palabras parecen
lluvia de perlas que en dorada copa
se derrama a torrentes.
Dormida, en el murmullo de tu aliento
acompasado y tenue
escucho yo un poema que mi alma
enamorada entiende…
¡Duerme!
Sobre el corazón la mano
he puesto porque no suene
su latido, y de la noche
turbe la calma solemne.
De tu balcón las persianas
cerré ya, porque no entre
el resplandor enojoso
de la aurora, y te despierte…
¡Duerme!


*******


Sobre la falda tenía
el libro abierto;
en mi mejilla tocaban
sus rizos negros;
no veíamos la letras
ninguno, creo;
más guardábamos entrambos
hondo silencio.
¿Cuánto duro? Ni aun entonces
pude saberlo;
sólo sé que no se oía
más que el aliento,
que apresurado escapaba
del labio seco.
Sólo sé que nos volvimos
los dos a un tiempo,
y nuestros ojos se hallaron;
y sonó un beso.


*******

Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún; ¿Por qué callé aquel día?
Y ella dirá; ¿Por qué no lloré yo?


*******


Los suspiros son aire y van al aire.
Las lágrimas son agua y van al mar.
Dime, mujer: cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?


*******


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