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lunes, 13 de junio de 2011

Poemas Estanislao Del Campo



Estanislao Del Campo (1834-1880)



Estanislao del Campo, nace un 7 de febrero del 1834, en la ciudad de Buenos Aire-Argentina. Perteneció a la generación del 80. Estudio en la Academia Porteño-Liberal. Empezó a trabajar en una tienda a la edad de 16 años. Comenzó su actividad literaria en 1857, con el seudónimo de Anastasio el Pollo, declarando ser discípulo de Hilario Ascasubi otro poeta argentino y como referencia de otros autores que leía como; Francisco de Quevedo, José Mármol, Esteban Echevarria etc. En 1857 se publicó “Carta de Anastasio el Pollo sobre el beneficio de la señora La Grúa”, y también este mismo año sale “Los debates de Mitre”. Sus obras como hombre del campo “un gaucho”, le caracteriza su humor, su fácil y simple filosofía campera y su acentuada imaginación de frescura. El 30 de septiembre del 1866 publicó “Fausto” como folletín en el “Correo del Domingo”, es una obra breve, de 1.278 versos octosílabos, repartidos en seis partes de extensión similar, confundiendo realidad y fantasía. Alcanzó casi de inmediato una enorme popularidad recibiendo muy buenas críticas. En 1867 funda el diario “El Porvenir”, y en 1870 aparecerían sus poesías una recopilación parcial de publicaciones y en 1872 apareció la segunda edición de “Poesías”. Nunca tuvo una buena salud a los 44 contrajo una enfermedad afectando su cerebro, y el 6 de noviembre del 1880 fallece en Buenos Aires-Argentina con tal solo 46 años.





FAUSTO:

(Impresiones del gaucho Anastasio El Pollo)
Fragmento de la primera parte


-Lárguese al suelo, cuñao
Y vaya haciéndose cargo,
Que puede ser más que largo
El cuento que le he ofertao.


Desmanée el colorao,
Desate su maniador,
Y en ancas, haga el favor
De acollararlos...


-Al grito:
¿Es manso el coloradito?
-¡Ese es un trebo de olor!
-Ya están acollaraditos...


-Déle un beso a esa giñebra:
Yo le hice sonar de una hebra
Lo menos diez golgoritos...
-Pero esos son muy poquitos

Para un criollo como usté,
Capaz de prenderselé
A una pipa de lejía...
-Hubo un tiempo en que solía...
-Vaya, amigo, larguesé.






POEMAS




ÚLTIMA LÁGRIMA


¡Ya todo se acabó!... Dejad que el pecho
Por un instante con mi mano oprima,
Dejad que el llanto de mis ojos corra,
Dejad que mi alma sollozando gima.

Es, señora, mi llanto postrimero,
Llanto del triste corazón herido,
Es mi último sollozo en este mundo,
Es en la tierra mi postrer gemido.

Llorar al pie de un tumulto, señora,
Nunca del noble corazón fue mengua;
Pues con el llanto el sentimiento dice

Lo que decir no puede con la lengua.
La antorcha que encendieron en el ara,
A cuyo pie fijasteis vuestra suerte,
A mis ojos, señora, sólo ha sido
El amarillo cirio de la muerte.

En la blanca guirnalda, que al cabello
Prendieron vuestras manos delicadas,
Mis ojos sólo han visto flores tristes
Sobre el paño de un féretro arrojadas.

En el Sí que dijeron vuestros labios
Sólo oí el estertor de una agonía,
El rechinar del enmohecido gozne
De un helado sepulcro que se abría.

¡Ya todo se acabó!... Dejad que el pecho
Por un instante con mi mano oprima,
Dejad que el llanto de mis ojos corra,
Dejad que mi alma sollozando gima.

¡No lloro ya!... la piedra funeraria
para siempre cayó pesada y fría...
¡Las losas de las tumbas nunca lloran,
Y una tumba es, señora, el alma mía!




ADIÓS


De pesar una lágrima sentida
No brote, no, de tus hermosos ojos:
¿Por qué llorar mi muerte si mi vida
Era un erial de espinas y de abrojos?
No puede ser mi luz el dulce brillo
Que derrama en efluvios tu pupila,
Y es mi infierno el que irradia del anillo
Que otro en tu mano colocó, Lucila.
¿Qué iba a hallar este pobre peregrino
A un desierto sin término lanzado?
¿Adelfas y cicuta en su camino?
¡Oh, no las hay en el sepulcro helado!
En el mar proceloso de la vida
El amor es el puerto de bonanza;
¿Y a dónde guiar mi nave combatida
Si mi amor es amor sin esperanza?
¡Venga el rayo de plomo, que hoy por suerte
Sobre mi frente, amenazante oscila;
Y en la mansión oscura de la muerte
La paz recobre el corazón, Lucila!


 
 
 

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