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lunes, 26 de julio de 2010

Mucha mujer por Mario Beer-Sheva




Cuadro pintado por: Diego Rivera



Cuando Victoria Martínez de Mayo, heredó una pequeña fortuna de un tío, que nunca conoció, viajó a la vieja Europa a buscar su herencia. Victoria fue soltera hasta que murió, algunas lenguas dicen que esto, de la soltería, se debió a una mala experiencia de su adolescencia. Trajo el dinero, los muebles y demás. Entre sus cosas había varias armas, ya que este tío fue sargento de la Legión Extranjera donde las consiguió. Ya instalada en Buenos Aires, Victoria compró una propiedad grande y comenzó a trabajar en la parte social, ayudando a los necesitados, hijos abandonados y mujeres indefensas. Su fama trascendió y no solamente daba de comer y dormir, sino además aconsejaba por los desaparecidos en la dictadura militar. En esta década, del 70 al 80, la Argentina estaba en poder de los Militares, y el pueblo civil estaban todos en libertad condicional. La persona que se dedicaba a la actividad social era mal vista y vigilada. La era de la inquisición moderna ,se había hecho dueña del país. Los que conocían a Victoria sabían que creía en la justicia, pero no en la justicia divina. El pelotón de soldados invadió, sin orden, la propiedad de Victoria Martínez de Mayo, un primero de Marzo a las dos de la madrugada. La orden del allanamiento, si es que hubo tal orden, fue revisar todo el edificio. Victoria, con el florete embutido en un bastón .los recibió sin miedo y con dignidad. Su obra era netamente social. Los bárbaros revisaron el edificio sin encontrar nada, por supuesto. El jefe de la jauría dijo: *No hay nada, nos conformaremos de violarte por las molestias que nos hemos tomado* Victoria contestó:**Ya he sido violada en mi juventud y aún no pude tomar justicia por la acción ahora tomaré justicia antes del hecho** Desenfundó el bastón y el flote entró bajo las costillas del abusador, hasta llegar al corazón. Una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. Los soldados levantaron a su jefe y en silencio, marcharon a su cuartel. Victoria Martínez de Mayo: Mucha mujer, digna de temer.




Mario Beer-Sheva


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