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jueves, 29 de julio de 2010

Poemas de Jaime Sabines




Jaime Sabines Gutiérrez, nació en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas-México el 25 de marzo de 1926. Hijo de un libanés emigrado. Vivió alternativamente ahí y en la ciudad de México. Tuvo una infancia normal, fue jugador de trompo, canicas y baloncesto. Declamador desde la primaria, lo fue oficialmente en la secundaria. Estudió medicina, pero abandonó estos estudios, posteriormente estudió letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se licenció en Lengua y Literatura Española. Mantuvo la paz y la poesía al mismo tiempo: las personas lo amaban y apreciaban su orgullo de ser poeta. Sus primeros pasos por la poesía fueron; "Instrospección", "A mi madre", "Siento que te pierdo" y "Primaveral", los anteriores fueron publicados en el periódico El Estudiante, una publicación de las sociedades estudiantiles de la Escuela Normal y de la Preparatoria de Tuxtla Gutiérrez. En 1949 regresa a la Ciudad de México para ingresar a la licenciatura en «Lengua y literatura española» en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Entre sus influencias literarias se cuentan Pablo Neruda, García Lorca y James Joyce. Sus escritos se basaron en su presencia en diversos lugares cotidianos como la calle, hospitales, patios, etcétera. Sus poemas son viajes al fondo oscuro de las emociones, siempre con fuerza y siempre desgarradores. De su interior sacó poemas toscos y abruptos. A veces acertó y a veces no, pero cuando lo logró, sus poemas, hablan del amor o de la muerte del padre, tienen una fuerza y una tenacidad en donde el ritmo del lenguaje y la potencia de las expresiones dejan sin aliento al lector, seguro de haber tocado una verdad. En 1954 se publicó uno de sus libros, quizá el menos entendido en su país y el más apreciado fuera de él, "Tarumba". Sabines sufre un accidente al caer por una escalera, en él se rompió una pierna y se fracturó la cadera, con lo que dio comienzo una vida de sufrimiento y de dolor. Falleció el 19 de marzo de 1999 en México, Distrito Federal, víctima de un cáncer a la edad de 72 años.





POEMAS





MI CORAZÓN EMPRENDE...



Mi corazón emprende
de mi cuerpo a tu cuerpo
último viaje.
Retoño de la luz,
agua de las edades que en ti,
perdida, nace.
Ven a mi sed, ahora.
Después de todo.
Antes.Ven a mi larga sed entretenida
en bocas, escasos manantiales.
Quiero esa arpa honda que en tu
vientre arrulla niños salvajes.
Quiero esa tensa humedad
que te palpita,
esa humedad de agua que te arde.
Mujer, músculo suave.
La piel de un beso entre tus senos
de oscurecido oleaje me navega en la boca
y mide sangre.
Tú también. Y no es tarde.
Aún podemos morirnos uno en otro:
es tuyo y mío ese lugar de nadie.
Mujer, ternura de odio,
antigua madre,quiero entrar,
penetrarte,veneno, llama,
ausencia,mar amargo
y amargo, atravesarte.
Cada célula es hembra,
tierra abierta,agua abierta,
cosa que se abre.
Yo nací para entrarte.
Soy la flecha en el lomo
de la gacela agonizante.
Por conocerte estoy,
grano de angustia
en corazón de ave.
Yo estaré sobre ti,
y todas las mujeres
tendrán un hombre
encima en todas partes.



ALLÍ HABÍA UNA NIÑA



Allí había una niña.
En las hojas del plátano
un pequeño hombrecito
dormía un sueño,
en un estanque, luz en agua,
yo contaba un cuento.
Mi madre pasaba interminablemente
alrededor nuestro.
En el patio jugaba
con una rama un perro.
El sol -qué sol,
qué lento-se tendía,
se estaba quieto.
Nadie sabía qué hacíamos,
nadie, qué hacemos.
Estábamos hablando, moviéndonos,
yendo de un lado a otro,
las arrieras, la araña,
nosotros, el perro.
Todos estábamos en la casa
pero no sé por qué.
Estábamos. Luego el silencio.
Ya dije quién contaba un cuento.
Eso fue alguna vez porque recuerdo
que fue cierto.



Quiero apoyar mi cabeza
en tus manos, Señor.
Señor del humo,
sombra, quiero apoyar mi corazón.
Quiero llorar con mis ojos,
irme en llanto, Señor.
Débil, pequeño, frustrado,
cansado de amar, amor,
dame un golpe de aire,
tírame, corazón.
Sobre la brisa, en el alba,
cuando se despierte el sol,
derrámame como un llanto,
llórame como yo.



Pequeña del amor,
tú no lo sabes,
tú no puedes saberlo todavía,
no me conmueve tu voz
ni el ángel de tu boca fría,
ni tus reacciones de sándalo
en que perfumas y expiras,
ni tu mirada de virgen
crucificada y ardida.
No me conmueve tu angustia
tan bien dicha,ni tu sollozar
callado y sin salida.
No me conmueven tus gestos
de melancolía, ni tu anhelar,
ni tu espera,ni la herida
de que me hablas afligida.
Me conmueves toda tú
representando tu vida
con esa pasión tan torpe
y tan limpia, como el que quiere matar
separa contar: soy suicida.
Hoja que apenas se mueve
ya se siente desprendida:
voy a seguirte queriendo
todo el día.


LA COJITA ESTÁ EMBARAZADA


La cojita está embarazada.
Se mueve trabajosamente,
pero qué dulce mirada
mira de frente.
Se le agrandaron los ojos
como si su niño
también le creciera en ellos
pequeño y limpio.
A veces se queda viendo
quién sabe que cosas
que sus ojos blancos
se le vuelven rosas.
Anda entre toda la gente
trabajosamente.
No puede disimular,
pero, a punto de llorar,
la cojita, de repente,
se mira el vientre y ríe.
Y ríe la gente.
La cojita embarazada
ahorita está en su balcón
y yo creo que se alegra
cantándose una canción:
"cojita del pie derecho
y también del corazón".



TU CUERPO ESTÁ A MI LADO


Tu cuerpo está a mi lado
fácil, dulce, callado.
Tu cabeza en mi pecho
se arrepiente
con los ojos cerrados
y yo te miro y fumo
y acaricio tu pelo enamorado.
Esta mortal ternura con que callo
te está abrazando a ti
mientras yo tengo
inmóviles mis brazos.
Miro mi cuerpo,
el muslo en que descansa
tu cansancio,
tu blando seno oculto y apretado
y el bajo y suave respirar de tu vientre
sin mis labios.
Te digo a media voz
cosas que invento a cada rato
y me pongo de veras triste y solo
y te beso como si fueras tu retrato.
Tú, sin hablar, me miras
y te aprietas a mí
y haces tu llanto sin lágrimas,
sin ojos, sin espanto.
Y yo vuelvo a fumar,
mientras las cosas
se ponen a escuchar
lo que no hablamos.



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